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La Reina de la belleza sencilla

La Reina de la belleza sencilla

POR LUIS MIRANDA. CÓRDOBA

Domingo, 16-08-09

Hay lugares y días en los que la ciudad no puede parecerse más que a sí misma. Alguna ventaja tendría que tener ser pobre, o no haber sido tan próspero como en otras latitudes, o no haber puesto las esperanzas en las apariencias.

Libres de las adherencias que imponen los tiempos y las modas, las calles y las devociones conservan puro su corazón y no hay que retirar ningún afeite añadido para contemplarlas tal y como nunca han dejado de ser. Sucede todos los años el mismo día, en el barrio en el que la gente sencilla no podía hacer más que casas bajas desde las que nunca se perderá el cielo.

En estas viviendas que una vez fueron humildes y hoy deslumbran al mundo con la flor de sus patios de primavera manda la devoción de la Virgen Dormida, de la procesión que desafía con su tierna alegría el rigor del verano. Era San Basilio y era 15 de agosto, el aire estaba lleno del olor limpio de los nardos, fragantes como las flores que antes se cogían de los huertos y que, igual que ayer, se ponían en el paso de la Virgen del Tránsito, de la Virgen de Acá, como la llaman en ese barrio que por ser más que ninguno se resguarda todavía con paños de muralla, arcos y puertas del mundo exterior.

A las ocho de la tarde apareció la Virgen Dormida en la calle San Basilio y allí la recibieron los suyos emocionados. Faltaba alguien, y todos lo sabían: Paula Márquez, hermana mayor de su cofradía, fallecida hace pocos meses.

Recuerdo a Paula Márquez

El Miércoles Santo pasado, ya enferma, había visto pasar por última vez al Señor de la Pasión desde su ventana de la calle San Basilio, pero esta vez la Virgen del Tránsito quiso que pasara con Ella el 15 de agosto que tantos desvelos le traía.

La Virgen de Acá se despidió pronto de los suyos, o al menos de los que se quedaron en el barrio, porque fueron muchos los que la siguieron. Las obras en la calle de Enmedio le impidieron llegar, como el año pasado, hasta la Puerta de Sevilla, y su paso tomó pronto hacia el Arco de Caballerizas.

Con el sol decayendo y dejando respirar, el escenario parecía una ofrenda para Ella: la calle Caballerizas, el Alcázar de los Reyes Cristianos y sus naranjos como fondo y la monumental calle Amador de los Ríos enmarcaban el alegre paso de la Dormición de la Virgen.

Cayendo la noche llegaba al corazón de la ciudad, la Santa Iglesia Catedral, mientras el Arcángel San Rafael velaba su sueño desde el triunfo en el que divisa todos sus dominios. La banda de música «Tubamirum» interpretaba «Saeta cordobesa», tal vez para que nadie dudase de dónde está el veradero centro de la ciudad cristiana y los cofrades y devotos no se despegaban de la Virgen.

Al filo de la medianoche, con la emoción intacta y las gargantas diciendo piropos y palabras de cariño, Nuestra Señora del Tránsito volvió a su templo y a su barrio, el mismo que está tocado de una belleza delicada que Ella nunca deja de proteger.

 

DIARIO CÓRDOBA

 

Día de fiesta y devoción en San Basilio

Como todos los años, el Alcázar Viejo se engalana en honor de Nuestra Señora del Tránsito Juegos populares y música acompañan a la procesión de la Virgen de Acá en un barrio con mucha tradición.

16/08/2009 OSCAR M. CUEVAS 

Ayer concluyó el fin de semana de fiestas del conocido como Alcázar Viejo. San Basilio se engalanó para la ocasión. Mantones en los balcones, banderolas por las calles y sus tradicionales macetas andaluzas en los alféizares embellecían un barrio de por sí hermoso. Por sus calles adoquinadas, los vecinos de hoy y de siempre paseaban a la espera del momento más importante del día, la procesión de gloria a la Virgen del Tránsito, la conocida como Virgen de Acá, que como todos los años desde el siglo XIX conducen por las calles del barrio y, desde hace menos, por la Judería.

San Basilio es conocido por sus arraigadas tradiciones. Un barrio de costumbres que se niega a perder. Desde la venta ambulante de higos chumbos a sus verbenas y misas, algarabía y cultos religiosos se unen en la barriada con motivo de las fiestas de la Asunción. Durante el fin de semana, la Asociación de Vecinos del Alcázar Viejo llevó a cabo juegos populares para niños y mayores. Vecinos, y no tan vecinos, participaron en carreras de sacos, yincanas y concursos. La mañana era para los más pequeños, la noche para toda la familia con espectáculos musicales para todas las edades y la tarde de ayer sábado para la Virgen.

Una hora antes de que se iniciase la procesión, la calle San Basilio olía a incienso, a historia y a religiosidad. Mayores y jóvenes se acercaban a la iglesia del barrio a visitar a su Virgen en los momentos previos al gran momento. Mujeres y hombres de todas las edades, ataviados con sus mejores ropas, se preparaban y cogían sitio en la plaza.

"San Basilio es como un pueblo, aquí sigue viva la tradición y a la procesión no solo vienen los vecinos, también quienes se fueron vuelven a verla", comenta una mujer mayor, que sentada en una silla de su casa, esperaba a que llegara la hora. Sin embargo, una vecina de Fátima que iba con su hijo aseguraba que "no tenía nada que ver a como era hace años", mientras Juan, un vendedor ambulante que desde hace quince años va a vender higos chumbos en la puerta de Sevilla, asentía a sus palabras.

A las 20 horas salía de la iglesia de nuestra señora de la Paz (más conocida como iglesia de San Basilio) la imagen de la Virgen de Acá entre los aplausos de los espectadores y el himno de España interpretado por la banda de Cañete de las Torres. Una talla del siglo XVII de origen anónimo que es el orgullo de sus vecinos. Dos cuadrillas de 25 costaleros pasearían la imagen por su barrio para después llevarla hasta la Mezquita-Catedral y volver a su iglesia. El itinerario tuvo que ser cambiado por las obras de la calle de Enmedio, teniendo que salir directamente de la iglesia en dirección a Caballerizas Reales, lo que no deslució la procesión. Media hora después de que la imagen abandonara la iglesia, se celebró una misa en su honor.

Terminado el culto y la procesión, los vecinos volvieron a la fiesta. Para cerrar el fin de semana, la asociación vecinal del Alcázar Viejo preparó unos espectáculos musicales. Después de esto, la Virgen tendrá que esperar encerrada hasta el próximo año, y sus gentes tendrán que aguardar hasta Semana Santa para volver a invadir las calles de San Basilio con el olor a incienso y la música de las bandas.

 

EL DIA DE CÓRDOBA

Desde San Basilio al cielo

La procesión de la Virgen del Tránsito, más conocida como Virgen de Acá, reúne a numerosos fieles que acuden a la cita como lo hacen año tras año

A. Daroca |

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La imagen de la Virgen del Tránsito, a su paso por delante del Alcázar.

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El paso, en la calle San Basilio.

 

Las calles del barrio de San Basilio volvieron a vivir, un año más, uno de los días señalados con más énfasis en el calendario litúrgico cordobés. La Virgen del Tránsito, más conocida como la Virgen de Acá, hizo ayer su tradicional camino hacia el cielo pasando por algunos rincones de la ciudad. Cientos de fieles acompañaron en su paseo a la imagen, lo que convierte al 15 de agosto en uno de los días con más actividad del verano. Es una de las tradiciones más asentadas en la ciudad, y consigue reunir a una gran cantidad de fieles, que resisten el calor con tal de poder ver año más a la Virgen de Acá. Los primeros documentos que recogen la salida de este paso, cada 15 de agosto, datan de 1864, pero ya entonces era una festividad que llevaba mucho tiempo celebrándose, aunque nadie sabe a ciencia cierta cuándo fue la primera vez. De cualquier manera, es una fiesta que se ha celebrado de manera ininterrumpida a lo largo de todos estos años.

Los balcones del barrio estaban engalanados y el olor a incienso invadía las calles. Muchos vecinos aprovechaban sus casas como lugar privilegiado para ver pasar a la Virgen que tanto cariño levanta en el barrio. La multitud se agolpaba en la plaza de San Basilio, o aguardaba apostada en lugares estratégicos del recorrido. El trazado que tradicionalmente recorre la procesión, se ha visto recortado este año debido a las obras de remodelación que, al igual que ocurre con el resto de la ciudad, plagan la zona conocida como Alcázar Viejo. Tras salir del templo, el paso enfiló la calle San Basilio en dirección al arco de Caballerizas. Luego se dirigió hacia la Mezquita Catedral, pasando por delante del Obispado, hizo un pequeño paso por la Judería y de vuelta a San Basilio.

El paso añadió este año un crespón negro en la parte frontal, en señal de luto por el fallecimiento de la que hasta este año era la hermana mayor de la Hermandad del Tránsito, Paula Márquez. Pero este hecho, no ha conseguido entristecer el ánimo de los que siguen esta fiesta. La imagen, de autor desconocido, tallada en el siglo XVII, sigue congregando a muchos fieles que año tras año muestran su devoción. Aun así, este año se ha notado menos afluencia de público que en anteriores ediciones. Según Encarnación Díaz, vecina de la calle de San Basilio "es una tradición que sobre todo seguimos la gente más mayor, y cada vez vamos quedando menos. Ya casi quedamos sólo los del barrio, ya no viene tanta gente de fuera".

Pese a lo que dice Encarnación, muchos jóvenes se acercaron a ver la procesión. Miguel y Alfonso son dos chicos del barrio que llevan "toda la vida" viendo el paso. Este año, además, se han apuntado como costaleros del paso. Antes de ponerse bajo el paso, en el segundo turno, se les nota algo nerviosos. "Sólo hemos hecho un ensayo previo. Este año hace mucho calor, y ahí debajo la verdad es que es durillo", explican.

Pero, como les a todos los que asisten, ya sean parte de la procesión o del público, la devoción gana al calor y al esfuerzo, y la Virgen de Acá cumple otro año más con su cita con sus fieles.

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